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Conoce a Cristo
Las Escrituras prueban la deidad de Cristo
Este trabajo está redactado con el propósito de orientar a las personas que creen que la Biblia es la palabra de Dios pero no aceptan o tienen en duda la deidad de Cristo, para que crean que Cristo es Dios. El motivo por el cual he escogido dirigir el trabajo hacia esas personas es debido a las experiencias que he tenido en mis conversaciones con personas a las cuales les hablo de la Palabra. Hay cinco puntos que prevalecen en las conversaciones. Primero, la mayoría de la gente dice creer en Dios. Segundo, aunque algunos dicen que la Biblia la pudo haber escrito cualquier persona, la mayoría dice que cree que es la palabra de Dios. Tercero, muchas personas dicen que es muy difícil comprender la Biblia. Cuarto, hay sectas, como los testigos de Jehová, muy dispuestas a enviar sus “maestros” para enseñarle su versión de las verdades bíblicas a los incautos. Desafortunadamente, algunos reciben sus enseñanzas y comienzan a dudar de la deidad de Cristo. Finalmente, es importante atacar el problema en su raíz, presentándole la verdad a los mismos que la tuercen, pues algunos pueden ser de los elegidos del Señor.
Niesel Wilheim dijo en su libro La teología de Calvino: “Si Cristo ha de tener un significado decisivo para nosotros, debemos encontrar en Él la majestad de Dios”. Wilheim cita a Calvino, quien habló sobre el gran abismo que existe entre el ser humano y Dios, el cual no puede ser resuelto por el hombre sino que Dios mismo tuvo que descender para que el hombre obtenga comunión con Él. Pero muchos ignoran lo que Dios hizo, y esa ignorancia les puede costar su eternidad. Cristo dijo: “Por eso dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). Es absolutamente importante conocer quién es Cristo, y no solamente imaginarse quién o cómo es, este conocimiento es la diferencia entre la vida y la muerte. Cristo es la causa del efecto que es la salvación; sin Él no hay salvación.
Este conocimiento llega a través de su Palabra por medio de la revelación del Espíritu Santo. Nuestro trabajo es asegurarnos que reciban la Palabra, el espíritu de Dios es el que los ha de convencer. Pero la Palabra no se presenta meramente con argumentos lógicos; el cristiano tiene que mantener una relación con el Señor a través de la oración y prestar atención a lo que el Espíritu nos ilumina para que trabajemos para Él y por Él y no por nuestras propias fuerzas. A continuación veremos cómo las Escrituras nos prueban la deidad de Cristo, comenzando por la adoración y finalizando por los versículos de la Alfa y el Omega.
¿Qué es la adoración? John Macarthur define la adoración como “el honor dado a un ser superior”. Dice que “el vocablo connota valor y honra a alguien o a algo”. “El vocablo griego traducido como adorar en Juan 4 es ‘proskyne’ que literalmente significa besar a alguien, arrodillarse delante de alguien o postrarse delante de alguien superior” (Macarthur 171-172). A través de la historia encontramos ejemplos de cómo muchos reyes terrenales han exigido y obtenido adoración para sus dioses y para sí mismos; los siervos de Dios, sin embargo, nunca han accedido a tales ritos, a pesar de que sus vidas peligraban por no cumplir los deseos de sus reyes terrenales. El libro de Daniel nos da ejemplos claros del peligro que representaba el no cumplir las órdenes del rey: Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron arrojados en un horno de fuego por negarse a adorar una estatua (Daniel 3). Los siervos de Dios no adoran a otro que no sea El.
¿A quién se debe adorar? En el libro de Apocalipsis encontramos un ejemplo de adoración equivocada de Juan ante un ángel: “Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía” (Apocalipsis 19:10). El ángel no pudo aceptar la adoración de Juan, “…adora a Dios…” le dijo. Por la respuesta del ángel podemos concluir que debemos adorar a solo a Dios. Jesús mismo dio testimonio de esta verdad cuando Satanás le ofreció los reinos del mundo a cambio de adorare, Cristo le respondió: “Vete Satanás, porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás” (Mateo 4:10).
Sólo se puede adorar y servir a Dios, eso es lo que queda establecido a partir del párrafo anterior. Este fue uno de los temas tocados por Mark Kielar en el programa de televisión “Word Pictures” transmitido el 9 de enero de 2009. En dicho programa, el presentador citó este versículo del libro de Hebreos: “Y otra vez cuando introduce al Primogénito en el mundo dice: Adórenle todos los ángeles de Dios” (v. 1:6). Los Testigos de Jehová están de acuerdo que el Primogénito es Jesús. Esto queda comprobado en su literatura, específicamente en el capítulo titulado “¿Quién es Jesucristo?” del libro ¿Qué enseña la Biblia? publicado por esa secta. En el escrito citan a Colosenses 1:15: “El es la imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación”. Pero los Testigos de Jehová dicen que Jesús no es Dios sino su primera criatura (por la palabra primogénito), entonces, ¿cómo es que Jehová Dios les ordena a sus ángeles que adoren a una de sus criaturas? Jesús le dijo a Satanás que solo se adora a Dios, cosa que un ángel también le dijo a Juan. Está claro que todos los ángeles deben adorar a Cristo porque Cristo es Dios.
La versión de la Biblia de los testigos de Jehová califica a Jesús (la palabra) como “un dios” pero no el Dios todopoderoso. Si este es el caso por el cual los Testigos de Jehová justifican que los ángeles pueden adorar a Jesús, la Biblia estaría violando la ley de la no contradicción puesto que no se puede adorar a otros dioses: “Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es” (Deuteronomio 34:14). Jehová solamente permite que le adoren a Él, pero les dice a los ángeles que adoren al Primogénito, a Cristo; esto es evidencia clara y contundente de la deidad de Cristo. Él es Dios, y por lo tanto, Él es digno de toda adoración, la cual recibió y aceptó.
Los ángeles le servían a Jesús en el desierto después de su victoria sobre el tentador. Este dato nos da aún más evidencia de la deidad de Cristo puesto que se cumple parte de lo que poco antes le había dicho al enemigo de las almas: “Vete Satanás, porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás” (Mateo 4:10). Satanás estaba equivocado nuevamente; él pretendía que Dios le sirviera, pero es él, como ángel (aunque caído) quien está llamado a servirle al Señor, como lo hicieron los demás ángeles. Los versículos del Alfa y la Omega en el libro de Apocalipsis demuestran claramente la deidad de Cristo. Veamos lo que dice uno de ellos: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (v. 1:8). La Palabra establece que el Alfa y la Omega es el mismo Dios, el Todopoderoso. El Todopoderoso es Jehová Dios; la evidencia de esto la encontramos en Génesis 17:1: “Era Abram de edad de noventa y nueve años cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso, anda delante de mí y sé perfecto”. No puede haber otro que sea igual que Dios; no puede haber otro “todopoderoso”, así que no puede haber otro Alfa y Omega. En el libro de Isaías encontramos más información sobre lo expuesto por el señor en Apocalipsis 1:8: “Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios” (Isaías 44:6). Las Escrituras dejan claramente establecido que el versículo del Alfa y la Omega nos habla de Jehová Dios.
Pero si queda alguna duda de quién es el Alfa y la Omega, veamos lo que dicen los siguientes versículos: “Y me dijo: Hecho está, Yo soy e Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente de agua de vida. El que venciere heredará todas las cosas y yo seré su Dios, y él será mi hijo” (Apocalipsis 21:6-7). En estos versículos podemos apreciar que el Alfa y Omega es Dios, pero además, el Alfa y omega ofrece “agua de vida”; Cristo también le ofreció un agua muy especial a la mujer samaritana: “…si conocieras el don de Dios, y quien es el que te dice dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” (Juan 4:10). El agua de la cual Jesús le habla a la samaritana nos recuerda el agua de “la fuente de agua viva” mencionada anteriormente. Pero hay más: “… el que bebiere del agua que yo le daré”, dice el señor, “no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14). La fuente de agua de la cual habla el Alfa y Omega es la misma fuente de la que habla Jesús, y la ofrece ambas veces es el mismo.
Pero si aún queda alguna duda sobre la deidad de Cristo, leamos lo que el propio Alfa y Omega le dice a Juan: “…No temas; yo soy el primero y el último; el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del hades” (Apocalipsis 1:17-18). Ahora no puede quedar ninguna duda porque Isaías fue claro; el primero y el postrero es el único Dios (Isaías 44:6). Ese único Dios verdadero es Jehová, pero Jehová no ha muerto. Cristo fue el que entregó su vida en la cruz para tomarla de nuevo, Él fue el que murió y resucitó, él que estaba muerto pero que ahora vive, el Alfa y la omega, el Principio y el Fin, Jehová y Jesús son el mismo ser y ese ser es Dios.
Esperemos que la palabra de Dios expuesta en este trabajo sirva para quitar el velo de algunos. Es importante recordarles a los testigos de Jehová que los versículos que cuentan de la humanidad de Cristo no niegan su deidad. Cristo, cien por ciento hombre y cien por ciento Dios, y en ningún otro hay salvación.
Referencias:
Macarthur, J. Los pilares del carácter cristiano; traductor: Elvis Carballosa; Editorial Portavoz; Grand Rapids, MI; 2005.
New American Standard Exhaustive Concordance of the Bible; ed. Robert L. Thomas; Foundation Publications; Anaheim, CA; 1981. Niesel, W. The Theology of Calvin; translator: Harold Knight; Baker Book House; Grand Rapids, MI; 1956. “¿Quién es Jesucristo?”; ¿Qué enseña realmente la Biblia?; Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania; México, D.F. 2007. “Rekindling the Fire: 8 reasons to passionately love Christ”; Word Pictures; presentador: Mark Kielar; Angel, 262; 9 enero 2009. |