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Comenzamos un nuevo año, el 2010. En Puerto Rico las espectativas son altas para este nuevo año, pero antes de formarnos demasiadas ilusiones, debemos pausar un momento para reflexionar sobre los acontecimientos del 2009.
Los problemas económicos acapararon las noticias y los pensamientos de los puertorriqueños. Nuestro gobierno declaró un déficit de cerca de tres mil millones de dólares. El cierre de centros de trabajo y el despido de unos diecisiete mil empleados públicos empeoró la situación.
En las calles de nuestro país corrió la sangre. Cerca de novecientas personas fueron asesinadas, y hubo unos trescientos suicidios. Para colmo, nuestro campeón Miguel Cotto perdió su faja. En los principales indicadores, no parece haber buenas noticias. Reflexionemos sobre lo que es verdaderamente importante. Los problemas económicos se pueden arreglar con buena administración, con inversiones y con el esfuerzo de los buenos puertorriqueños que están dispuestos a subirse las mangas y ensuciarse las manos. No creo que la pérdida de su campeonato le cause pérdida de sueño a cotto (con los millones que tiene). Pero las vidas perdidas, esas no se pueden recuperar. A los muertos tenemos que añadirle los que están presos por cometer muchos de esos crímenes, esas son vidas en camino a la perdición eterna. Pero, ¿por qué tanta violencia? ¿Qué le ha ocurrido al paraíso del Caribe? El trasiego de drogas es un factor que influye mucho en la situación actual. Las drogas ilegales están relacionadas con la mayoría de los crímenes en nuestro país. Además, el vicio de las drogas lleva a muchos a la desesperación; algunos de ellos deciden terminar sus vidas para “escapar de su situación”. Matrimonios rotos, hijos abandonados, Puerto Rico está en decadencia moral y espiritual. Los estudios sobre cómo resolver los problemas sociales, las estategias y la implementación de programas resultan inútiles ante la decadencia. El problema es que con los métodos usados sólo estamos cortando ramas del árbol de la perdición. El tronco sigue en su lugar, y tan pronto cae una lluvia (oportunidad para la maldad), brotan dos ramas donde había una. Ese árbol de la perdición es haber abandonado los preceptos de Dios. El Creador es el único que tiene la solución para nuestros problemas. Dios nos ha dejado sus instrucciones para vivir una vida agradable ante Él; esas instrucciones entán en sus Sagradas Escrituras: La Biblia. En sus páginas conocerás a Jesucristo, quien te mostrará el único camino correcto a seguir para alcanzar la salvación. Al recibir a Cristo tu vida será transformada. Te apartarás del mal y harás el bien, para gloria de Dios. Si compartes el amor y el mensaje de Cristo con otros sus vidas también serán transformadas. Imagina lo que puediera ocurrir si todos en Puerto Rico vivieran según las enseñanzas de Cristo. Te invito a que en el 2010 pongas tu mirada en Cristo. Él es el único que tiene la solución para nuestros problemas. Comparte a su mensaje y sé parte de esa solución. Que en el 2010 el reino de Dios se establezca en tu corazón. |